Psicomotricidad

 

La psicomotricidad ocupa un lugar importante en la educación infantil, sobre todo en la  primera infancia, en razón de que se reconoce que existe una gran interdependencia entre los desarrollos motores, afectivos e intelectuales.

 

La psicomotricidad es la acción del sistema nervioso central que crea una conciencia en el ser humano sobre los movimientos que realiza a través de los patrones motores, como la velocidad, el espacio y el tiempo.

 

La psicomotricidad es una disciplina que, a partir del movimiento se convierte en un medio de comunicación tan poderoso que no sólo sirve para transmitir sentimientos, sino que también para desinhibir al niño, desarrollar su intelecto y proporcionarle oportunidad de controlar sus desajustes emocionales.

 

Basado en una visión global de la persona, el término "psicomotricidad" integra las interacciones cognitivas, emocionales, simbólicas y sensoriomotrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto psicosocial. La psicomotricidad, así definida, desempeña un  papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad.

 

El niño, hasta los cinco años, se encuentra en un período evolutivo básicamente perceptivomotor, que organiza su mundo a través de sus percepciones subjetivas, siendo su propio cuerpo el canal más fácil para la adquisición del conocimiento.


Beneficios de la psicomotricidad

Esencialmente, la psicomotricidad favorece a la salud física y psíquica del niño, por tratarse de una técnica que le ayudará a dominar de un forma sana su movimiento corporal, mejorando su relación y comunicación con el mundo que les rodea. Está dirigido a todos los niños y niñas, normalmente hasta los 7 años de edad, y en casos especiales está recomendado para aquellos que presentan hiperactividad, déficit de atención y concentración, y dificultades de integración en el colegio.

 

La Psicomotricidad permite al niño a explorar e investigar, superar y transformar situaciones de conflicto, enfrentarse a las limitaciones, relacionarse con los demás, conocer y oponerse a sus miedos, proyectar sus fantasías, vivir sus sueños, desarrollar la iniciativa propia, asumir roles y disfrutar del juego en grupo, y a expresarse con libertad.


Además de esos beneficios el niño puede también adquirir:

  • Conciencia del propio cuerpo parado o en movimiento.
  • Dominio del equilibrio.
  • Control de las diversas coordinacionnes motoras.
  • Control de la respiración.
  • Orientación del espacio corporal.
  • Adaptación al mundo exterior.
  • Mejora de la creatividad y la expresión de una forma general
  • Desarrollo del ritmo
  • Mejora de la memoria.
  • Dominio de los planos: horizontal y vertical.
  • Nociones de intensidad, tamaño y situación.
  • Discriminación de colores, formas y tamaños.
  • Nociones de situación y orientación.
  • Organización del espacio y del tiempo.

 

Objetivos generales y específicos de la educación psicomotriz en la educación infantil

  • Tomar conciencia del propio cuerpo tanto global como segmentariamente.
  • Dominar la coordinación y el control dinámico general (desplazamientos, carreras, saltos…)
  • Conocer los componentes del esquema corporal: tono muscular, equilibrio, actividad postural, respiración…
  • Controlar los movimientos de comunicación y expresión.
  • Reconocer a través de los sentidos las características y cualidades de los objetos.
  • Descubrir las nociones de dirección, distancia y situación
  • Desarrollar la coordinación visomanual y las posibilidades manipulativas necesarias para realizar tareas relacionadas con las distintas formas de representación (dibujar, rasgar, cortar, engarzar…)

 

La Educación Física en la psicomotricidad, a través de sus juegos y actividades se centra en trabajar, desarrollar y mejorar en los alumnos:

  • El esquema corporal.
  • El tono.
  • La postura.
  • La lateralidad.
  • La coordinación motriz.
  • El equilibrio.
  • La percepción espacial y temporal.
  • La expresión corporal libre.